lunes, 26 de julio de 2010

ARIDEZ



"Ciertamente, el hombre del desierto no encuentra ninguna vegetación en una tierra privada de todo ornamento. Sin embargo se descubre portador en si mismo del universo, ¿no es él un microcosmos conteniendo al macrocosmos?."

Marie Madeleine Davy

viernes, 11 de junio de 2010

MONT ATHOS

El conocimiento de nosotros mismos y la lectura de los Padres.




Velad sobre vosotros mismos, ocupáos ante todo de vuestro corazón.Para discernir los movimientos de vuestro corazón, leed los escritos de San Juan Climaco, de San Juan el Sirio, de Barsanufio y Juan, de Díadoco,de Filoteo,de abba Isaías, de Evagrio, de Casiano y de Nilo, que se encuentran en la Filocalia. Aplicaos a vosotros mismos todo lo que dicen. Cuando leáis, no os contentéis con conservar en el espíritu una idea general de lo que dicen los autores, sino haced de ello una regla personal que podáis aplicaros a vosotros mismos. Si hacéis esto, la idea general que os hayais formado tomará siempre matices nuevos.
TEOFANO EL RECLUSO (1815-1894)

sábado, 5 de junio de 2010

Pasado y futuro hoy...

¿Recuerdos? ¿Deseos para mañana? ¡Cuántas veces llegan esos "mensajes" a nuestra consideración... Sólo cabe decir que aquello que tal vez extrañamos ya está en el Corazón de Dios. Quizá antes que en el nuestro, por decirlo así. Nada hemos perdido, ni podemos perder, cuando Él mismo nos guarda lo mejor y mejor de cuanto podamos sospechar. Todo puede ser presente. Y lo futuro "ya", ahora, si levantamos a Él nuestro espíritu o acogemos al Espíritu que viene a nosotros.
Nada has "perdido", hermano. Tu vida adquiere un valor "único", los latidos del corazón, eco de cuanto Él nos comunica y participa y transforma, siempre en "más", nos dicen de un palpitar de vida que no acaba jamás...
Bendigámosle siempre, dándole gracias y alabándole... que "ni ojo vio, ni oído oyó..."

Alberto E. Justo

sábado, 22 de mayo de 2010

La celda



Es necesario permanecer lo más posible en la celda: Siempre que uno se aleja de ella para vagar por el exterior, al volver le parecerá algo nuevo y desabrido. Más aún, se encontrará como descentrado y lleno de turbación, como si empezara a habitarla. No podrá recobrar sin trabajo y dolor aquella aplicación de espíritu que había conseguido morando fielmente en su recinto, pues ha dado rienda suelta a la dispersión.

Juan Casiano (Collationes, 6,15)

miércoles, 14 de abril de 2010

ALEGRIA



La alegría de Cristo es entregarse sin medida. Es ganar únicamente por los demás hasta empobrecerse por ellos. Como fuente inagotable de comunión, reconciliación y de amor.
Pero el hombre de hoy, piensa que la alegría no es posible, sumergido en la angustia, la desesperación y la rebelión.

sábado, 10 de abril de 2010

de Nicéforo, el solitario




"En cuanto a ti, tal como
te lo he dicho, siéntate, concentra tu espíritu, introdúcelo —me refiero
a tu espíritu— en la nariz;
es el camino que toma la respiración para llegar al corazón.

Empújalo, oblígale a descender hasta tu corazón
al mismo tiempo que el aire aspirado. Cuando allí llegue, verás la alegría que seguirá; no tendrás nada que lamentar.

Tal como el hombre que al volver a su casa después de una ausencia no oculta su alegría de poder encontrar a su mujer y a sus hijos, así el espíritu, una vez unido al alma, desborda de alegría y de goces inefables.

Hermano mío, acostumbra pues a tu espíritu a no apresurarse a salir de allí. Al principio, le falta ánimo, es lo menos que podemos decir, para soportar esta reclusión y este estrechamiento interiores.

Pero una vez que haya contraído la costumbre, ya no experimentará placer alguno en los circuitos exteriores. Porque "el reino de Dios está en nuestro interior" y para aquel que dirige su mirada a éste, todo el mundo exterior se torna vil y despreciable." (Filocalia)