Hace algún tiempo, sentí la necesidad de buscar los medios para conseguir poder vivir en un lugar más idóneo, carente de ruídos y distracciones en lo posible, y que al mismo tiempo me permitiese seguir mi humilde ministerio sacerdotal entre el pueblo fiel rumano. Se trataba de algo muy difícil por carecer de medios y no tener una inquebrantable salud. Pero lo que es imposible para los hombres, no lo es para Dios...
El año pasado, un hermano mío muy querido, el "benjamín" de los tres, durmió en el Señor,legándome una sencilla casita en el campo de Petrel (Alicante)que reune las condiciones mínimas para lo que deseo hecer.
Os digo todo ésto para que nos admiremos de como obra el Señor en nosotros (pobres vasos de barro) y como pone Su mano allí donde se necesita para cumplir Su voluntad.
Todo está casi listo. No os preocupeis si durante unas semanas disminuyen las entradas en los blogs, pues será debido al traslado.
Orad por mí, macarie.
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